Las tejas pintadas son una expresión pictórica muy popular en Mallorca, pero difícil de encontrar en otras zonas de los países catalanes.
En Mallorca las tejas se decoraban en el momento que se iniciaba la construcción del tejado del edificio. El revestimiento se fijaba sobre la pieza cocida tal como salía del obrador mediante una técnica muy sencilla: se sumergían dos tercios de la pieza en una solución de cal para conseguir una base homogénea y, cuando ésta había adquirido en un cuerpo suficiente, se pintaba con pigmentos disueltos en agua.
Pero mis tejas no surgen de esta cultura balear que te explicaba. Es algo totalmente diferente. Mis tejas son tejas antiguas y por ello sucias, irregulares e incluso algo dañadas. No me importa, pero en ningún caso la idea era utilizar tejas nuevas o modernas. Para mí la base era rejuvenecer artículos con vida e historia. A mí me gustaría haber podido conservar tejas de la casa de mis abuelos y ahora tenerlas decorando mi casa.
He recuperado tejas de masias de pueblos y me he asegurado de estar siempre trabajando con piezas de al menos 200 años. Una vez en casa las limpio y las preparo para poder ser decoradas. En el tórculo en papel japones realizo mis obras con las que decoro cada pieza. Un grabada especial y único para cada teja. No hay dos tejas decoradas con la misma obra.
Me hace mucha ilusión exponerlas en Cadaqués porque las obras utilizadas tienen motivos muy marinos y querría mostrarla en un ambiente de costa y mar. Los colores cambian para poder tener una colección no tan azul pero o en todos los casos los fondos te trasladan a las profundidades marinas
oCom yo suelo venir todos los veranos unos días a Cadaqués a casa de mis amigos, la familia Espina, el poder exponer en Cadaqués es para mí muy especial. Creo que lo que hago es devolverle al pueblo de Cadaqués la inspiración que él me ha dado. Si revisas mis colecciones de grabado en la web veras que tanto el mar Cantábrico como el mar Mediterráneo han sido los principales conductores de mi inspiración artística.